Parece que últimamente está más de moda que nunca llevar las acciones publicitarias a la calle. Así se impacta de manera mucho más visual, interactiva, y directa. Estamos en un momento en el que hay que darlo todo, quemar todos esos cartuchos que nos quedan para llegar de una forma o de otra a nuestro consumidor final.
Esta vez fue una de mis marcas prefes en publicidad: Axe. Que decidió liarla en una casa y que todo el que pasara por ahí, cogiera unas gafas mágicas, y pudiera cotillear lo que pasaba de puertas hacia adentro. Siempre lo digo, quiero estar ahí (y no me refiero a dentro de las habitaciones… sino de espectadora, vecina cotilla…)
