¡Acabo de llegar y ya me quiero ir!

Son muy pocas las veces que puedo ver la tele, cada vez menos. Es lo que tiene tener una vida tan estresante, que cuando llegas a casa, lo único que apetece es tirarse en la cama y pensar: bien, un día más (o menos). Pero sí que me gusta verla de vez en cuando, enterarme de las novedades publicitarias y de las recientes basuras televisivas.

Parece que hoy en día todo lo que ponen en la tele, sea en el canal que sea, es malo y aburrido; pero no es así. Resulta que esta moda que llevamos viviendo un tiempo, la de los programas de viajes; me gusta. Me gusta viajar, me encantaría tener dinero para poder hacerlo a menudo. Ir a esos sitios que están los primeros de mi lista, pero también a los que están al final; y que me sorprendan y me hagan disfrutar como si fueran los más ansiados. Eso sí, como ya saben, soy muy crítica, y algo malo tenía que sacar a relucir… si no lo digo, reviento. Es que resulta que siempre tiene que haber un español, madrileño o callejeroviajero por el mundo que me caiga mal. Cargantes, demasiado amigos (en dos minutos de conversación), todo el día resaltando los clichés que ya tenemos los españoles, y echándonos en cara a los que estamos en casa que ellos viven estupendamente en las Maldivas…

Recién llegada de Lisboa, este anuncio me da más ganas de viajar, de conocer mundo, y de vivir nuevas experiencias. Cada vez que lo veo pienso: y ahora mismo… ¿a dónde me iría?

Carol, ¿nos vamos de viaje?